El Dios de Los Incas

Dios Inca

El historiador Antonio Guevara en su libro Historia del Perú Vol. 1, dice: “Pocos pueblos de la tierra han logrado el considerable adelanto moral que alcanzaron los hombres del Antiguo Perú. En su sociedad estaban ausentes: el robo, los crímenes, la mentira, la ociosidad, la pobreza y la mendicidad; se distinguió por el espíritu laborioso de sus componentes, el respeto mutuo y el bienestar común”.

Guevara sigue diciendo: “Este extraordinario encumbramiento espiritual fue el el resultado, ciertamente, de sabias enseñanzas morales, de consejos y de normas de conducta que el Estado los había convertido en leyes. El Código Moral de los Incas estuvo formado por dichas normas, especie de preceptos o mandatos divinos, cuyo cumplimiento era obligatorio para todos los habitantes del Imperio”. Y enfatiza: “Entre tales preceptos morales, figuran como principales los siguientes:

1.- Ama Llulla (No seas mentiroso)

2.- Ama Súa (No seas ladrón) y

3.- Ama Quella (No seas haragán)” (Págs. 172-173)

La mayoría de historiadores, tal como Guevara, reconocen que el famoso Tricálogo era solamente el saludo inca, mas no fue lo único relacionado a la Moral Incaica, a ello se debe que los tres preceptos siempre se mencionan como los principales. Por eso, Guevara añade: “El Derecho Imperial operaba estrechamente ligado a la Moral Incaica, y en razón de ello, se les recomendaba a diario a los súbditos la observancia de valiosos preceptos como: …, no seas asesino, no seas injuriador, no seas perjuro, no seas desaseado, no seas borracho, etc, etc.”.

Por su parte el Dr. Douglas Smith en su ensayo “Antropología Cultural Andina” (Pág. 8) es aún más específico, al señalar que: “… fueron siete los mandamientos sabios, o la filosofía de pensar y actuar en el Imperio Incaico”. Y nos da un enfoque más detallado de aquello que los incas creían y practicaban. Estos son los siete preceptos según el Dr. Smith:

1.- La rectitud (Ama Súa: No seas ladrón)

2.- La verdad (Ama Llulla: No seas mentiroso)

3.- La laboriosidad (Ama Quella: Nos seas perezoso)

4.- El respeto a la vida (Ama Wañuchiy: No seas asesino, aborturero, etc.)

5.- El respeto al ser humano (Ama Sáruy: No seas opresor o abusador del poder)

6.- El respeto al pariente cercano (Ama Llunku: No seas zalamero o de doble cara) y

7.- El respeto a la Soberanía Divina (Ama Mena: No seas idólatra)”.

Dado que Guevara coincide mucho con las investigaciones históricas de Smith respecto a más de tres preceptos en la Moral Incaica, en su referido libro también manifiesta: “…, hubo sin embargo gente que violaba las normas de conducta impuestas por la ley y las buenas costumbres. Ante tal situación, surgía el Derecho Incaico, el mismo que era justo, pero extremadamente severo en su aplicación. Los delitos, según su naturaleza, se castigaban pues con sanciones que se hacían extensivas hasta la pena de muerte”. (Pág. 173)

Ahora, la pregunta lógica que todos nos hacemos es: ¿Por qué los preceptos durante el incanato tienen mucho en común con los mandamientos bíblicos? o ¿De dónde extrajeron o quién les dió dichas normas morales? Porque definitivamente, aquí hay discernimiento entre el bien y el mal. No es difícil responder este cuestionamiento, para ello bastará solamente revisar la misma historia.
El Dr. Smith agrega en su ensayo: “Hay un concepto universal de un Dios verdadero Creador” (Pág. 4). Y efectivamente, esto era aceptado en la creencia de todas las culturas, en las que siempre se reconocía la existencia de un Ser Supremo y Creador de todo lo que existe; como es obvio, la Cultura Incaica no fue la excepción. Todo esto confirma lo que la Biblia también refiere (Salmos 19:1-6; Romanos 1:18-25), pues al ser concientes de la existencia de Dios es cuando del corazón fluyen las leyes morales y espirituales, siendo la misma conciencia la que nos da testimonio del bien y del mal (Romanos 2:14-16)

Es falso que El Inti (El Sol) fue el Dios de los incas, como la mayoría que desconoce la historia concibe. Al referirse a los dioses del Imperio Incaico, el historiador Juan Castillo dice: “Al Apu-Kon-Tiki Wiracocha, o Señor Supremo del fuego, de la tierra y del agua, es decir, SEÑOR DE TODO LO CREADO, lo consideraron su Ser Superior que había hecho posible todo cuanto existía sobre la superficie. Y, si bien es cierto, que el Sol era para ellos su dios que imponían en sus dominios, sin embargo, consideraron que detrás de él existía una fuerza misteriosa que dirigía sus desplazamientos de Oriente a Poniente, esta fuerza divina no era otra que la de Wiracocha” (Historia del Perú I, Pág. 190)
Y sobre el particular, el historiador Antonio Guevara en su citado libro, también indica: “EL SUPREMO HACEDOR HUIRACOCHA (Apu Con Tiki Huiracocha), el Dios Creador del universo, el hacedor de todo cuanto existe, mora en todas partes y adopta formas diversas. Él es quién ha creado: La tierra, el hombre, el Sol, la Luna, las estrellas, los animales, las plantas, etc. Él transformó el mundo de tinieblas en un mundo de luz. Fue Huiracocha o Wiracocha, incialmente Dios de Tiahuanaco y, posteriormente, lo fue de los quechuas y de todo el Tahuantinsuyo” (Pág. 174)

Para los incas, El Inti (El Sol), no tenía las característicasque sí las tenía Huiracocha o Wiracocha, que a propósito también coinciden con los atributos del Único Dios Creador, según el registro de las Sagradas Escrituras (Génesis 1; Salmos 139; 148:1-5; Isaías 45:12,18; Apocalipsis 4:11; 10:6)

Refiriéndose a El Inti, el Dr. Douglas Smith, sustenta por qué el astro no era el Dios del Imperio, al señalar que esto fue por decisión adoptada en el Concilio de Qorikancha: “1.- No podía ser universal si da luz a algunos mientras no da a otros. 2.- No puede ser perfecto si nunca puede estar quieto o reposado. 3.- No puede ser todopoderoso si una pequeña nube puede cubrirlo”.
Pero, ¿Por qué entonces los incas adoraron al Sol? El Dr. Smith responde: “Fueron los sacerdotes (del templo El Qorikancha Cusco), quienes mantuvieron al pueblo bajo la idolatría, los que incluso realizaban sacrificios humanos”. Es conocido que con el transcurrir del tiempo, El Inti en la práctica se constituyó en la divinidad principal del Imperio, haciéndose obligatorio el culto al Sol en todo el Tahuantinsuyo, y logrando suplantar al Dios Huiracocha o Creador. Según el Dr. Smith, ésta (la idolatría), fue la causa de la caída del Imperio, cuando dice: “El juicio de Dios en el incanato se manifestó con la conquista española (1532)”.

Evidentemente los habitantes del Imperio Inca se olvidaron del séptimo precepto: Respeto a la Soberanía Divina (Ama Mena: NO SEAS IDÓLATRA), y Dios los visitó (Éxodo 20:3-5; Deuteronomio 5:7-9). ¡Que no le acontezca lo mismo a la presente generación!

BIBLIOGRAFÍA:

– Historia del Perú Vol. 1, Antonio Guevara, Ediciones JALSA.
– Historia del Perú I, Juan Castillo, Editorial UNIVERSO.
– Antropología Cultural Andina, Douglas Smith, FATELA.
– Diccionario Español Sopena, ESA.
– Santa Biblia VRV 1960, SBU.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s