Conociendo a Tu Enemigo

Soldados

“TÚ  SUFRE PENALIDADES COMO BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO” (2 Timoteo 2:3)

El nuevo nacimiento desencadena una batalla entre la vieja y la nueva naturaleza. Cuando fuiste redimido, te alistaste para esa batalla, la cual comienza en el momento en que abres los ojos cada mañana. La pregunta es: ¿la vas a ganar o a perder? La victoria radica en conocer la estrategia de tu enemigo y en tener un plan para combatirlo. Como seguidor de Cristo, el ataque diario procede de dos frentes. El primero, viene de fuera: .¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

No quiere decir eso que tengas que distanciarte de todos los amigos no cristianos y criticar todas sus actividades. Ni tampoco debes adoptar una actitud farisaica, pretendiendo que eres mejor que ellos. Significa que en lugar de permitir que la cultura reinante te afecte de manera negativa, tú puedas influir en ella positivamente, como una luz en la oscuridad.

Susanna Westley define el concepto de “mundanería” en cuatro partes: “

1) Todo aquello que opaque la sensibilidad de mi espíritu hacia Dios, o aparte mis pensamientos de Él -tiene que ser desechado, pues Él es mi Señor.

2) Todo lo que dañe o debilite mi cuerpo o haga que yo no ejerza control sobre él – tiene que ser desechado, porque mi cuerpo es el tempo del Señor.

3) Todo lo que afecte negativamente la claridad de mi testimonio de Jesucristo delante de los demás -tiene que ser desechado, porque su último deseo en la tierra fue que diera testimonio de Él.

4) Todo lo que haga tropezar a mi hermano en su caminar cristiano -deber ser desechado, porque eso entristece a Jesús.”

“HAY OTRO PODER DENTRO DE MÍ QUE ESTÁ EN GUERRA CON MI MENTE” (Romanos 7:23 NTV)

Consideremos hoy al enemigo que está adentro. Tu vieja naturaleza es como un enemigo subversivo, buscando siempre formas de sabotaje. Es la puerta por la que entra satanás. Tienes dos naturalezas, la antigua y la nueva. Las dos son opuestas entre sí y luchan frontalmente. Una buena ilustración de este concepto se encuentra en el nacimiento de Esaú y Jacob: “.Rebeca concibió.  Pero como los hijos luchaban dentro de ella, Rebeca pensó: Si es así, ¿para qué vivo yo? .El Señor le respondió: Dos naciones hay en tu seno, dos pueblos divididos desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor” (Génesis 25:21-23).

Pablo habla de su doble naturaleza que lucha entre sí, como el “doctor Jekyll” y el “señor Hyde”: “Amo la ley de Dios con todo mi corazón,  pero hay otro poder dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí” (Romanos 7:22-23 NTV).

¿Cuál es el mejor plan de acción? ¡Hacer pasar hambre a la vieja naturaleza y alimentar bien a la nueva! Escribe de nuevo Pablo: “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:4). Eso implica:

1) Estar en comunicación continua con tu Comandante en Jefe mediante la oración.

2) Leer la Palabra de Dios para comprobar que estás obedeciendo sus instrucciones.

3) Cuidar de que tu moralidad y tu forma de vida sean agradables a Dios.

4) No enredarte con las personas ni en las cosas que no te convienen.

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