Cómo Liderar con Excelencia al Personal

El Líder nace o se hace? Esta frase encierra una profunda polémica. Por un lado, existen personas que nacen con habilidades innatas de liderazgo. Es innegable. Todos hemos conocido a alguien así en el colegio. Puede apreciarse que desde pequeños, poseen potencial y hechura para convertirse en grandes líderes.

Son entusiastas y dinámicos, saben relacionarse con los demás y pocas veces se les ve tristes o deprimidos. No obstante, el nacer con dichas habilidades, no garantiza que esta persona se convierta en un efectivo líder, ni mucho menos en una
persona que motive y desarrolle a los demás.
Por otro lado, tenemos a personas que sin haber nacido con estas habilidades innatas de liderazgo, estudian y se esfuerzan por lograr formar en sí mismas las competencias y capacidades necesarias que todo líder debe poseer. Estas personas pueden lograr transformar gradualmente su interior en la búsqueda de un crecimiento personal que les permita liderar con eficiencia y proactividad. Son individuos que buscan mejorarse a si mismos.

¿Pero entonces cuál sería la respuesta? ¿El líder nace o se hace? Definitivamente ambas alternativas son válidas. El líder nace y también se hace. La diferencia radica en el nivel de efectividad de su liderazgo. Me explico. Existen personas que se forman y en el camino van aprendiendo a ser Jefes, pero que no logran inspirar a los demás, ni llenar de pasión a sus colaboradores. No motivan al personal. Simplemente realizan sus labores con mediana eficiencia y en términos convencionales. Es decir, cumplen con la función que les han encomendado pero sin llegar a trascender. En otras
palabras, pueden ser Jefes pero nunca Líderes.
Por otro lado, aquellas personas que poseen habilidades innatas de liderazgo y se esfuerzan en perfeccionarlas, entrenándose y practicando constantemente, pueden llegar a convertirse en grandes líderes de excelencia. ¿Pero cómo hacerlo cuando no se tiene personal a cargo? La respuesta es muy sencilla. La primera persona a la que tenemos que liderar es a nosotros mismos. En la filosofía del Kaizen existe un precepto que dice: ‘Véncete a ti mismo y vencerás todo’ Y aplicado al Liderazgo nos explica que resulta imposible querer liderar a otras personas si es que antes no podemos liderarnos a nosotros mismos.

Nadie nos enseña a ser líderes. Desde que entramos a las aulas estamos en contacto con otras personas pero nadie nos indica como trabajar en equipo de manera efectiva. Somos conscientes que al ser personas distintas poseemos diferentes necesidades, pero desconocemos como generar empatía con los demás. Reconocemos lo fundamental que resulta estar motivado para poder mejorar nuestro rendimiento, pero no perfeccionamos la forma de crear vínculos con los demás que nos permitan impulsar el ánimo de la gente a nuestro alrededor. ¿Le resulta familiar este escenario en su trabajo?

El líder debe aceptar las críticas de buen grado. Debe tener siempre una visión objetiva e imparcial de la situación que se desarrolla. De esa forma puede ganarse la simpatía y credibilidad del personal, al ser una persona justa.

A manera de conclusión quisiera recordarle algunas de las diferencias entre los que significa ser Jefe y Líder:

  • El líder inspira, porque genera un estilo de vida orientado a los valores y se preocupa por mantener motivado al personal . El Jefe ordena, ya que su principal forma de imponerse en el trabajo es a través de la jerarquía que le proporciona el cargo.
  • El líder busca el beneficio del equipo, porque reconoce que el trabajo lo realizamos todos y no unas cuantas personas, sabe que con el apoyo del personal es que se generan los grandes cambios y se logra avanzar hacia el siguiente nivel. El Jefe trata de cumplir los objetivos con rigidez militar. Busca el beneficio de la organización y el suyo propio antes que el de sus colaboradores y su personal.
  • El Líder procura encontrar la forma de explotar el potencial oculto de los miembros de su equipo, porque reconoce que cada individuo puede resultar una pieza decisiva en determinado momento. El Jefe busca que el personal cumpla con las exigencias del puesto que atiende, sin verificar si el individuo posee las competencias o habilidades necesarias para realizar la función.
  • El líder es un facilitador y constante fuente de apoyo e inspiración para el personal ya que trata de mantenerse al tanto del día a día de sus colaboradores, apoyándolos en la resolución de problemas, sirviendo de modelo y guía para el trabajo. El Jefe busca concentrarse en su propia realidad, utilizando al personal de forma aleatoria, en función a los problemas que haya que resolver.

Finalmente, puedo asegurarle que el camino para convertirse en un auténtico líder es una especie de espiral ascendente, en la que nunca dejamos de aprender, pero que conforme vamos subiendo de nivel, puede convertirse en la más apasionante de las carreras, poque ayudamos a otras personas a desarrollarse y crecer personal y profesionalmente.

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